La moto

Super Ténéré

Actualmente tengo una Yamaha XT1200Z Super Teneré, el modelo que más se adapta a mis gustos y necesidades y que entre las maxitrail siempre ha sido una de mis favoritas. Tengo que reconocer que desde que tengo la Super Teneré, la forma de viajar ha cambiado. Viajar ahora es más cómodo, más divertido y más placentero y los kilómetros se van haciendo de forma mucho más fácil. Además, al tratarse de una maxitrail prácticamente no tiene límites en cuanto a tipo de carreteras y cuando la carretera se complica o incluso desaparece, se puede seguir sin mayor complicación donde otros tipos de motos se ven obligadas a darse la vuelta.

Estoy completamente convencido que la Super Teneré es un acierto total porque ahora me divierto más que nunca conduciendo y no me canso de ella. Es polivalente y una excelente compañera de ruta, una moto que te lleva a cualquier rincón del mundo. Una de las cosas que sorprende es su agilidad en curvas cerradas a pesar de su envergadura y peso elevado.

Motos anteriores

Mi primera moto fue una Yamaha DT-50, modelo trail de dos tiempos con la que recorrí mis primeros kilómetros en moto por los Países Bajos. La tuve a los dieciséis años de edad y la utilicé prácticamente a diario para todo, ir al instituto, salidas domingueras con los amigos etc. A pesar de contar con un motor pequeño de tan solo 50cc era una moto divertida para conducir.

Tardé hasta el año 1995 en comprarme mi primera “moto grande”, una BMW F650 modelo trail con motor Rotax monocilíndrico con la que me divertí mucho tanto en carretera como en off road. Con esta moto empecé a hacer mis primeros rutas y viajes. Una moto bastante cómoda, ágil, polivalente y muy divertida en carreteras de curvas aunque se quedaba un poco corta de potencia en viajes con pasajero y equipaje.

Después de 7 años, más de 30.000 kilómetros recorridos y debido al hecho que mis viajes se iban aumentando en distancia y muchas veces a duo, decidí cambiar la F650 por una flamante Honda VFR800 Vtec con motor tetracilindrica en V con una entrega de potencia muy lineal. Una moto que para mi representa una combinación perfecta entre una moto rutera y deportiva. Con ella hice bastantes viajes y rutas, muchos de ellos acompañado de mi mujer, de forma más desahogada y mas cómoda. Una auténtica gozada en curvas amplias y viradas.

6 años después las cosas se habían cambiado un poco y empecé a usar la moto más a diario para desplazamientos de trabajo por lo que decidí cambiar la VFR por una Honda NT700V Deauville más versátil y “todo uso” aunque también seguí haciendo mis viajes y rutas con ella. Una moto tranquila pero cómoda y preparada para viajar, con buenos espacios para equipaje, pero quizás algo corta de potencia en viajes a duo con mucho equipaje. Aun así he viajado bastante con ella y sin problema. Uno de sus puntos a destacar era su buena protección aerodinámica.

Durante los siguientes 5 años empecé a echar de menos el concepto trail de mis primeras motos y es cuando se me despertó el interés por las maxi trail conocidas por su polivalencia, manejo, comodidad, diversión en curvas, etc. Probé algunos modelos maxitrail y finalmente decidí cambiar la Deauville, después de unos 25.000 kilómetros, por mi actual Yamaha XT1200Z Super Teneré.

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